Antonio Gómez Yebra reseña “La niña que comía hilo”

En el diario Sur de Málaga, Antonio Gómez Yebra recomienda uno de los últimos libros publicados de la colección El Duende Verde, La niña que comía hilo (texto de José A. Ramírez Lozano e ilustraciones de Marta Fernández Balmaseda):

“Ramírez Lozano es poeta, por eso es buen narrador. Porque la mejor narrativa es la dotada de poesía, y no solo entre la destinada a los niños, como es el caso. En La niña que comía hilo ha tramado una historia donde el hilo conductor es el hambre de una niña, pero un tipo de hambre muy particular, que solo se sacia con alimentos finos y alargados.

Camila es una auténtica devoradora de espaguetis a quien su madre decide controlar. Pero ella descubre la manera de burlar la vigilancia materna y saciar su apetito, y puesto que no puede comer los espaguetis que tanto le gustan, deriva su interés a las recetas donde son elemento principal, y posteriormente a cualquier objeto lineal, desde los hilos hasta las líneas escritas de algún texto literario.

De esta forma, Camila, alentada por los médicos, se convierte en verdadera devoradora de libros, algo que, al parecer engorda, pese a que algún eslogan lo desmienta.

Hay en el libro varios juegos lingüísticos, y no es el menor que el padre de la muchacha trabaje en una casa de punto que está a punto de quebrar y finalmente lo hace.
Que por el hilo se saca el ovillo es motivo también de algún capítulo donde el autor anima a la lectura de obras como
Platero y yo, Don Quijote de la Mancha (que resulta indigesto), o Alicia en el país de las maravillas, estupendo festín literario/culinario.

No era fácil dar con un buen final, pero Ramírez Lozano, que ha dado muestras de dominar la fantasía, lo consigue, demostrando que su historia no pendía de un único hilo, sino de muchos bien combinados hasta dar con un tejido coherente y una trama bien hilvanada.

Tampoco pierde el hilo la ilustradora, Marta Fernández Balmaseda, que se adapta perfectamente a la historia y a los chicos, entre seis y siete años, que van a recibirla. Abundan los primeros planos, y desaparece un fondo innecesario. No hace falta más.”

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