Carta de La Abuelita: los secretos de los personajes de los cuentos clásicos

Queridas niñas y niños, tenéis en vuestras manos un libro de incalculable valor.

Este libro contiene los secretos jamás narrados de muchísimos personajes, algunos de sobra conocidos, otros, tal vez no tanto, pero todos ellos protagonistas de historias que os han acompañado a vosotros, a vuestras madres, padres, abuelas, abuelos, bisabuelos, tatarabuelos… Y así podríamos seguir un buen rato, pero permitidme que continúe mi carta.

Os podrá parecer que las anécdotas narradas en estas páginas son increíbles, pero creedme, hijitas e hijitos, todas ellas ocurrieron y fueron recogidas con gran mimo y detalle por grandes escritores: Andersen, los hermanos Grimm, Sherezade, Perrault, Gabrielle-Suzanne Barbot de Villeneuve… Personas que sabían que las historias son el bien más preciado de la humanidad, y no querían perderlas. Os recomiendo buscar sus versiones de los cuentos, yo los he leído con avidez. A veces resultan un poco crudos, pero ya sois grandes y podréis entenderlos. Los cuentos sirven para enseñar, y a algunas personas si no les dices las cosas crudamente no se enteran.

Al leer a los clásicos, he encontrado en sus escritos algunas lagunas, y es por esto que he escrito este libro. ¿Cómo? ¿Que no aparece mi nombre en la cubierta? No es un error, es porque uso un seudónimo. Un seudónimo es un nombre falso. Los escritores firmamos con seudónimos constantemente para que nadie nos moleste cuando nos hagamos famosos. Y yo me voy a hacer famosísima con todos los secretos que os desvelo aquí.

En fin, os dejo con mi libro, queridas niñas y queridos niños, espero que lo disfrutéis.

Con cariño y afecto

En Érase una (y otra) vez, de Lucía Serrano se desvelan, a modo de enciclopedia de personajes aquellos secretos jamás narrados. La abuelita, personaje sabio y valiente donde los haya, se ha decidido a contar aquello que nunca fue dicho: desde la miopía y el daltonismo de Caperucita, hasta la predilección de Pulgarcito por jugar al escondite o la necesidad del lobo de presentarse a castings para dejar algún día de hacer los mismos papeles en todos los cuentos.
Así que… vamos a conocer lo que nunca se ha contado…

 

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