La tabla periódica: un logro científico

La historia de la tabla periódica es en realidad la historia de las numerosas personas que le dieron forma. Posee su propia gramática, así que si leemos entre líneas descubriremos historias totalmente nuevas.

Todos los elementos encajan entre sí de una manera concreta. Su posición es fundamental ya que determina prácticamente todo lo que resulta interesante de él desde el punto de vista científico. Podríamos decir que la tabla se asemeja a un árbol genealógico o a un mapa.

Durante siglos se pensó que los elementos existían sin más, que no provenían de ninguna parte. Teorías posteriores como la del Big Bang afirmaban que lo que quiera que existiera por aquel entonces contenía toda la materia del universo. En las siguientes décadas esta teoría fue cuestionada y en los años 50 algunos astrónomos sugirieron que hubo un tiempo en que el universo fue una enorme masa de hidrógeno, con un poco de helio y litio. Luego los átomos de hidrógeno se agruparon para formar estrellas y producir más helio. Solo cuando se consume el hidrógeno comienzan a pasar cosas, una especie de evolución de los elementos.

Así es cómo el hidrógeno, a través de diversas reacciones, da origen a todos los elementos hasta llegar al hierro. Una vez que has encontrado el hierro en una estrella, no hace falta que te molestes en buscar algo más pequeño porque es seguro aventurar que el resto de la tabla periódica hasta este elemento también estará presente. El hierro es el elemento final en el ciclo de vida de una estrella. Antes de morir las estrellas impresionan, reduciendo su radio en miles de km en apenas unos segundos y desatan una explosión hacia el exterior, y es la explosión de una supernova la que dio origen a nuestro sistema solar.

A día de hoy, después de cientos de años de química, los elementos siguen sorprendiendo, porque aunque los científicos conocen a la perfección sus atributos, cuando se mezclan con el caos de la biología pueden hacer cosas extrañas. Un elemento inapropiado en un lugar inapropiado del cuerpo puede nublar nuestra mente y nuestros sentidos, e interrumpir procesos importantes como la respiración automática.

La tabla se ha ido completando con elementos creados por el hombre ayudado por las nuevas tecnologías, han aparecido incluso los “cazadores de elementos”, así que parece que este “mapa científico” va a seguir creciendo. Lo harán también las historias y curiosidades que se generan a su alrededor porque la tabla está repleta de secretos que esperan ser interpretados y detrás de cada elemento hay una historia curiosa, extraña o escalofriante. Son un  reflejo de nuestras frustraciones y fracasos en todos los ámbitos humanos: la economía, la psicología y el arte y la política. Del mismo modo que hay una historia científica también hay una historia social de los elementos.

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