El cuestionario: Ana Campoy

Ana CampoyCon Todo eso que nos une, Ana Campoy (Madrid, 1979) realiza su debut en la literatura young adult. Tras ganar el Premio Jaén 2017 con La cronopandilla y el éxito de la colección Las aventuras de Alfred & Agatha, traducida a ocho idiomas, desembarca en la franja juvenil realista con su novela más personal. Periodista de formación, Ana Campoy también colabora con las revistas Jot Down, Jot Down Kids y Canino. Además es la coordinadora de la sección infantil del Festival Celsius 232 de Avilés.

¿Qué libro y autor marcó tu infancia?

Hay muchos libros especiales, pero si tuviera que escoger uno, tal vez sería El mago de Oz de Lyman Frank Baum. Conservo una edición preciosa, editada precisamente por Anaya, en la que las ilustraciones de cada capítulo eran de un color distinto. Me encantaba elegir un tono al azar y releerlo de manera desordenada, como dicen que hacen los ingleses.

¿Cuándo empezaste a escribir?

Muy pequeñita. Con cuatro o cinco años. Y es curioso porque me encantaba formar dibujos con las frases que escribía. Animales, montañas, robots… todos llenos de letras. Luego, más tarde, descubrí que eso ya lo habían hecho los dadaístas. Resulta que al final, a pesar de ponerme tan pronto, llegué tarde al movimiento. Todo está inventado en esta vida…

¿Cómo publicaste tu primer libro?

Fue Los diez pájaros Elster, el la primera entrega de Alfred y Agatha. Empecé a moverlo sin grandes pretensiones, hasta que un buen día a su editorial le gustó, lo compró y el libro funcionó tan bien que se agotó enseguida. Puedo decir que ese fue el inicio de todo.

¿Cuál es tu librería de referencia?

Como resido en dos ciudades distintas durante el año, no podría decantarme por una sola. En Valencia podréis encontrarme por la librería Bartleby, donde hacen siempre recomendaciones perfectas. En Madrid me dejo caer por la librería Alberti o por El dragón lector (más especializada en infantil juvenil). Creo que es fundamental tener siempre a alguien que sepa recomendarte. Cuando uno llega a un barrio nuevo siempre ha de localizar su panadería, su cafetería y su librería.

¿Cuál es el último libro que has comprado?

La segunda revolución, de Geòrgia Acosta y Fer Alcalá. Presté el mío y jamás me lo devolvieron (sí tú, pequeño ladrón, sé que me estás leyendo). Así que me he comprado uno nuevo que, además, está dedicado.

¿Qué tipo de libros prefieres leer? ¿Hay algún género que te guste especialmente?

La verdad es que me leería hasta los botes de champú si contaran algo interesante. Mi biblioteca es un poco extraña. Tiene de todos los géneros y de todas las edades. Desde ciencia ficción o fantasía, pasando por grandes clásicos o cosas más contemporáneas. Sí es cierto que últimamente me he empeñado en leer cosas patrias, especialmente de infantil o juvenil. Tenemos una cantera de autores maravillosos y es necesario reivindicarlos un poco.

¿Qué opinas de las lecturas recomendadas en colegios e institutos?

Me parecen necesarias. Y una oportunidad perdida si no existieran. Sin los fantásticos profesores de literatura que tuve, tal vez hoy en día no sería escritora (y puede que tampoco lectora). Recuerdo con mucho cariño el empeño de mis profes por encontrar títulos que nos resultaran estimulantes. Después, con alumnos y docentes motivados es más fácil pasar a Don Quijote. Aún recuerdo las carcajadas en clase cuando Sancho Panza sufre sus problemas intestinales.

¿Has hecho encuentros con lectores en colegios e institutos? ¿Qué te ha parecido la experiencia?

He tenido la suerte de poder encontrarme con muchos de mis lectores en sus propias ciudades y creo que es una experiencia muy estimulante. Este oficio suele ser muy solitario, pero todo cambia si se tiene la oportunidad de tomar la temperatura fuera de casa. Cuando llego a un centro siempre pido que me digan lo que no les ha gustado de mis libros. Creo que en la literatura infantil o juvenil es importante tener en cuenta el ensayo-error. Y los lectores son un termómetro estupendo.

¿Qué es lo más difícil de escribir para niños y jóvenes?

Hacer que se diviertan con lo que tienes que contarles. Conseguir comunicarte; meterte dentro de sus cabezas y que perciban todo aquello que tratas de expresarles. Es igual que en el resto de la literatura, solo que en este caso el lector es incluso más exigente.

¿Cuáles son tus autores favoritos?

Me considero, ante todo, “Roaldhalista”. Creo que la mayoría de escritores de esta época no tenemos sino buenas palabras para ese señor. Él dio con la clave para escribir todo lo que se espera de un gran libro infantil.
Además de Roald Dahl, siempre he tenido debilidad por Christine Nöstlinguer, Michael Ende, René Goscinny, Carmen Vázquez Vigo, Asun Balzola, Gloria Fuertes… Mi generación vivió el boom de la literatura infantil y juvenil en España. Fuimos afortunados.

¿Qué opinas del estado de la literatura infantil y juvenil en España?

Puede que esa herencia de la que hablaba antes sea el origen de los autores fantásticos que tenemos ahora. Sin embargo, creo que hay una enorme burbuja editorial, que hay demasiada oferta para muy poco espacio y que por eso muchos autores de gran calidad tienen dificultades para llegar a la mesa de novedades. Vivimos un momento un poco extraño en el mercado y creo que es algo sobre lo que habría que reflexionar.

¿Prefieres leer en papel o en digital?

Papel en la medida de lo posible. El digital lo reservo para manuscritos no publicados. Yo soy muy de subrayar. Qué haría yo sin mi lápiz-goma.

Recomiéndanos una película o una serie que hayas visto últimamente.

Hum… Este cuestionario me está haciendo pensar muchísimo. Es difícil elegir por todo lo que dejas fuera. Pero está bien, creo que ya lo tengo: creo que recomendaría a todo el mundo Inside out (Del revés). No es de estreno reciente, pero sí es una película que me gusta revisar de vez en cuando. Si alguien quiere entender cómo funciona la mente de un niño, cómo pasa de la fase de infancia a la de adolescencia, sería muy recomendable. Y ya si además quiere adentrarse en este oficio, yo diría que imprescindible.

Cuéntanos en tres líneas de qué trata Todo eso que nos une.

La más difícil para el final, ¿eh?… Bueno, vamos allá: con Todo eso que nos une he intentado hablar de las inquietudes básicas del ser humano. Es una coctelera de muchos temas: la rebeldía, el valor de la amistad, la generosidad, el azar de la vida y, sobre todo, explica cómo la persona más inesperada siempre puede sorprendente. Sé que todo esto suena muy general y filosófico, pero me he esforzado en contarlo con una buena dosis de humor. De todas maneras, me es difícil hablar de la novela sin destriparla. Aunque puedo asegurar que el final no deja a nadie indiferente.

Todo eso que nos une

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