Entrevista a Pedro Mañas, ganador del XV Premio Anaya

Pedro Mañas¿En qué te inspiraste para escribir Apestoso tío Muffin?

Es un texto que empecé simplemente partiendo de una idea disparatada: la de un hombre que, por más que se lavase, siempre olía a rayos. En realidad, ya había jugado con esta situación en un pequeño poema, Niño Aspirador. Fue después cuando empecé a desarrollar la idea y a preguntarme cuál podía ser el origen de este problema, y la historia acabó por convertirse en una reflexión sobre cómo el miedo puede llegar a paralizarnos tanto que hace que nos olvidemos de vivir.

En el libro hay una receta secreta del “Limpiador eterno”, ¿cuál es la receta de este libro?

Se parece a la de un plato agridulce, pues consiste en combinar dos ingredientes que contrastan en el sabor que le dan a la lectura: el humor disparatado y la ternura. También, por supuesto, hay que añadirle bastante ritmo, algo de sensibilidad y una pizca de atmósfera “vintage”, que siempre otorga un toque especial a los platos.

Cuando lees la novela puede recordar a la forma de escribir de Roald Dahl…

Sí, es cierto. Es algo que me han comentado a menudo, no solo en el caso de Apestoso tío Muffin, y que me enorgullece y me pesa a partes iguales, pues no es mi intención imitar a nadie cuando escribo. Sencillamente, surge. Al fin y al cabo, uno es lo que lee, y más aún lo que lee siendo niño. Y es que posiblemente ningún autor me haya calado más hondo que Roald Dahl. Solo lamento no poder saber lo que él opinaría del libro…

¿Qué fue lo primero que hiciste cuando te avisaron de que habías ganado el Premio Anaya?

Dar saltos. Luego, después de comunicárselo a mi familia y mis amigos, salí por ahí a celebrarlo con una buena cena y a brindar por la salud de tío Muffin.

Apestoso tío Muffin¿Por qué siempre usas nombres extranjeros para los personajes de tus libros?

Porque mi imaginación funciona mejor cuando sitúo la acción en países extranjeros, y especialmente en lugares fríos y húmedos. Son el escenario de mi creatividad, y donde literariamente me muevo más a gusto. Parecerá una tontería, pero me cuesta más inspirarme si los personajes se llaman “Paco” o “Margarita”.

Eres autor de narrativa y de poesía, ¿dónde te encuentras más a gusto?

Depende del momento, claro. Una vez metido “en harina”, me resulta igual de inspirador y fructífero trabajar con un texto narrativo que con otro poético. Por otro lado, he comprobado que a mi inspiración le sienta mejor que alterne ambos géneros. Para refrescarse, imagino.

El libro es tremendamente divertido pero al mismo tiempo tiene un trasfondo. ¿Qué valores pueden sacar los niños y los adultos cuando terminen de leer Apestoso tío Muffin?

En primer lugar, se les invita a que reflexionen sobre la naturaleza del miedo y el modo en el que nos paraliza y nos vuelve casi inútiles para la vida (aunque haga falta un poco de miedo… ¡al menos para sobrevivir! Así mismo, fluye a lo largo de la novela el tema de la solidaridad y de la justicia, con Cooper como muestra de que los engaños y la manipulación no suelen llegar a buen puerto. Por último, la relación especial entre Muffin y Emma pone de manifiesto lo curativa y refrescante que puede llegar a ser (para ambas partes) la amistad entre un niño y un adulto. Lo mucho que pueden aportarse mutuamente. Y todo esto sin contar con otros valores que los lectores avispados sin duda descubrirán…

Apestoso tío Muffin (ilustración de Víctor Rivas)
Ilustración de Víctor Rivas

Nos encanta el invento del bañerófono…

¡A mí también, casi me parece un regalo! Quiero decir que fue una de esas cosas que fluyen en pleno proceso creativo y que llegó de modo inconsciente y sin necesidad de romperme la cabeza. Además, tuve la suerte de que, al mezclar las palabras “bañera” y “teléfono”, resultaba un juego de palabras muy agradable al oído.

En una palabra, define a cada uno de estos personajes y di qué representa cada uno:

Muffin

Paralizado. El protagonista de este libro representa los miedos de la edad adulta, que a menudo tienen su germen en la infancia: los complejos, el temor al fracaso, al qué dirán o al ridículo, entre otros. Estos miedos pueden llegar a suponer que, antes que arriesgarnos a hacer cosas, prefiramos aferrarnos a nuestra cómoda pero aburrida rutina… por muy infeliz que esta nos haga.

Emma

Osadía. La falsa sobrina de Muffin es una muchacha que para mí representa la ingenuidad, el valor y la temeridad de la mayoría de los niños. También, por supuesto, hay que hablar de su ternura, de su carácter travieso y, ante todo, de su solidaridad: de su decisión de ayudar al pobre Muffin a cualquier precio. Ojalá todos los adultos tuviéramos a una Emma en nuestras vidas.

Cooper

Villano. El pobre Cooper se lleva lo peor de esta historia. Posiblemente en el fondo sea tan inseguro y miedoso como Muffin, pero ha escogido enfrentarse al mundo con una actitud de superioridad que le hace aprovecharse y humillar a los demás para protegerse de sus propios complejos.

Miss Dunaway

Naturalidad. Diseñar a la “heroína” de esta historia fue un proceso divertido. Quería mostrar a una mujer normal, pero al mismo tiempo despojarla de los prejuicios que a menudo hay detrás de la palabra “normalidad” en lo que a los personajes femeninos respecta. Para empezar, Miss Dunaway es una mujer afable, inteligente y trabajadora cuyo encanto no recae en su físico. Tampoco es coqueta o maternal ni existe en la historia para aportar sentimentalismo o ternura. Y, aunque Muffin se enamore de ella, tampoco se comporta sencillamente como un trofeo para el protagonista. Por eso, de algún modo, es un personaje normal y excepcional al mismo tiempo.

Las vecinas Fidenburger
Ilustración de Víctor Rivas

Las vecinas Fidenburger

Disparatadas. Estas extravagantes vecinas son también la muestra de que las ancianas ya no tienen por qué ser como solemos representarlas en la literatura infantil: ellas son activas, independientes, deportistas… y no precisamente adorables. Son dos hermanas que han decidido exprimir la vida hasta el último momento, metiéndose en planes disparatados y ayudando o molestando a sus amigos a partes iguales. En pocas palabras, son dos bombas de relojería con gafas y moño.

¿Qué opinas de las ilustraciones de Víctor Rivas?

Más allá de su extraordinario sentido del humor, de la espectacularidad y del nivel de detalle, me ha sorprendido mucho cómo Víctor ha sabido recrear con su trabajo un mundo que responde casi al milímetro a la atmósfera que yo me había imaginado para la narración: la época y el lugar (que en realidad nunca se mencionan), la personalidad caricaturizada de los personajes sin renunciar a la ternura, el nivel de disparate… todo es casi como yo mismo lo veía. ¡Y eso sin haber hablado con él!

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