Club de lectura escolar (adultos)

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© Audrey Poussier

¿Y si leer nosotros, padres y maestros, fuera lo mejor que podemos hacer para que los niños lean? Olvidemos por un momento los discursos aleccionadores y las técnicas de animación más imaginativas y pensemos en el modo en que nos hicimos lectores. Probablemente, en la mayoría de los casos, fue la acción de una persona cercana que nos transmitió, por la vía del contagio, la pasión por la lectura.

Esta propuesta se dirige a madres y profesoras (profesores y padres) con la intención de activar, recuperar o desarrollar su hábito lector a través de la creación de un espacio de encuentro de periodicidad mensual. La fórmula del club de lectura como piedra en el estanque cuyas ondas alcanzan a los niños —hijos y alumnos— de las formas más insospechadas.

Los clubes de lectura han experimentado un notable crecimiento en España en las últimas décadas, adoptando diversos formatos: para adultos, la mayoría, o para niños y jóvenes; de poesía, ensayo, cómic o, lo más habitual, narrativa. Consisten en la reunión periódica de un grupo de lectores para debatir en torno a un libro leído previamente. Hay clubes de lectura que desarrollan su actividad en librerías, centros educativos y culturales, aunque lo más frecuente es que se celebren en bibliotecas públicas; e igualmente frecuente que estén integrados mayoritariamente por mujeres.

Los colegios e institutos pueden encontrar en esta propuesta una poderosa palanca para movilizar acciones en torno a la lectura en el centro. Para su puesta en marcha se necesita una persona —inicialmente, una profesora o un profesor— comprometida con la lectura, que se responsabilice de ejercer como coordinador y dinamizador de la actividad. A continuación, se deberá invitar a la comunidad educativa (familias, otros docentes, resto del personal) hasta formar un grupo de no más de quince personas. La convocatoria deberá resultar tentadora, subrayando la dimensión formativa y literaria del club. Para formar parte del mismo no se requiere ninguna condición especial, mucho menos la de filólogo o experto, tan solo el deseo de leer y compartir la experiencia con otros lectores.

Las bibliotecas públicas poseen lotes de libros con un cierto número de ejemplares por título a los que los centros educativos pueden acceder en préstamo. Este será el material gratuito de lectura para el club.

La periodicidad de las reuniones, en el día de la semana y el horario a convenir entre los integrantes, puede ser mensual. El formato debe cuidar de que cada uno de los participantes tenga la posibilidad de expresar su opinión —o callar— en libertad. Es función del coordinador dinamizar el diálogo, apuntar aspectos literarios o argumentales que proporcionen nuevas perspectivas al debate y proporcionar información relevante sobre el autor y la obra. También, introducir reflexiones sobre familia y lectura, aportando ideas para fomentar la lectura en el hogar.

Con el transcurso de las reuniones, cada club de lectura cobra vida propia y desarrolla una dinámica particular: intercambio de otros libros, actividades paralelas (asistencia a exposiciones, al teatro o al cine), relaciones de amistad, apartado gastronómico (meriendas), etc. Otro efecto que merece ser destacado es que el compromiso con la lectura se traslada al centro y los integrantes del club se muestran dispuestos a colaborar con la biblioteca escolar y a participar activamente en las diversas actividades que tienen el libro como eje.

Un club de lectura escolar supone, en definitiva, introducir en la vida del centro un nuevo itinerario por el que los libros circulan entre la biblioteca y los hogares de las familias participantes, y en ese recorrido se hacen visibles y dirigen su invitación a ser leídos por todos: alumnos, profesores y padres.

Lecturas relacionadas

  • Caballud, Mercedes y Carramiñana, Carmen: «‘Leer juntos’. Ocho años de lectura cómplice». Peonza nº 56 (abril 2001), pp. 46-50.
  • Calvo, Blanca: «Clubes de lectura». Peonza nº 68 (abril 2004), pp. 21-29.

Enlaces

(Fragmento extraído de Estrategias de animación a la lectura, un material elaborado por Diego Gutiérrez Del Valle, Paciano Merino Merino y José Luis Polanco Alonso)

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