El silencio de la poesía

Mi primer libro de poemasLa voz de los poetas es una llamada al asombro y a la sensibilidad de los lectores, más necesaria ahora que nunca, en estos tiempos en los que el griterío que llega desde las pantallas nos distrae e insensibiliza. Nada mejor que las palabras de los poetas, la magia y el encantamiento de un libro de poemas, para recuperar el sosiego y el sentido de las cosas. «Las palabras precisas, el ritmo unido a la emoción de la poesía dando nombre a las cosas vistas y sentidas de esa otra manera que es llegar al descubrimiento del latir/sentir poético», como escribió Ana Pelegrín.

Con esta propuesta queremos intentar un acercamiento a la lectura de poesía que sea al tiempo una invitación a sentir el gusto por las palabras, tanto por aquello que comunican y evocan como por su sonido. Pero antes, tengamos en cuenta que esta lectura exige un tiempo especial, reñido con las urgencias y el alboroto. Si leemos deprisa, se nos escapa el sentido del poema y se pierde el encanto del ritmo y el sonido de las palabras. Por tanto, en primer lugar debemos crear en clase o en la biblioteca el clima adecuado.

Para empezar, debemos reunir una buena selección de libros de poesía, que podemos tomar en préstamo de la biblioteca del centro, o adquirirlos para la ocasión (los mismos alumnos pueden colaborar aportando sus propios libros para completar nuestra pequeña biblioteca de poesía).

El sabor de las palabrasDurante un periodo de tiempo, los alumnos leerán estos libros en clase, y en casa si lo desean; pasado el cual, les pediremos que elijan uno o dos poemas que les hayan gustado especialmente. A continuación, cada uno los presentará a los compañeros y los leerá en voz alta en clase. Es esta una buena oportunidad para trabajar la corrección en la lectura, habituándoles a vocalizar bien y a respetar el ritmo de las estrofas marcando con claridad los acentos y la entonación que cada poema requiere para comunicar su emoción y su sentido.

Para ello, podemos proponer ejercicios en los que los alumnos tengan que marcar ritmos de intensidad con los dedos o con palmas, y recitar de forma expresiva interpretando correctamente los signos de puntuación, encontrando elementos sonoros y rítmicos que antes no apreciaban.

Podemos, también, escuchar a los propios poetas leyendo sus creaciones. A Mario Benedetti, Gloria Fuertes, León Felipe, Luis García Montero, Ángel González, Álvaro Mutis, a tantos otros en este enlace.

Posteriormente, con los poemas elegidos, elaboraremos la Antología poética de la clase. Para ello, cada alumno se encargará de escribir con su mejor caligrafía el poema preferido. Asimismo deberá ilustrarlo, intentando expresar en lenguaje plástico imágenes encontradas en el poema, y recurriendo a la técnica artística de su preferencia: acuarelas, rotuladores, lápices de colores, collage, cómic, fotografía. La antología elaborada pasará a formar parte de los fondos de la biblioteca de aula; además, podemos colgarla en el blog de la clase.

Como actividad complementaria, aprovechando por ejemplo el Día de la Poesía, 21 de marzo, podemos organizar un recital poético abierto a la participación de otras clases del colegio o el instituto, y al que invitaremos a todos los miembros de la comunidad escolar.

Los versos del Hablamueble (Rosa Díaz – Luis de Horna)

Lecturas relacionadas

Enlaces

(Fragmento extraído de Estrategias de animación a la lectura, un material elaborado por Diego Gutiérrez Del Valle, Paciano Merino Merino y José Luis Polanco Alonso)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*