El cuestionario: Equipo Lechuza

Equipo Lechuza

Alberto Díaz (1972), Álvaro Núñez (1972) y Miguel Can (1974) forman el equipo que ha creado a Carla, la Lechuza Detective. Los tres sintieron desde pequeños una inclinación especial por el dibujo. Contagiados del universo de los dibujos animados que veían en la tele, los tebeos de aventuras y los libros de misterio que leían, acabaron estudiando Bellas Artes, Arquitectura y dibujos animados. Esta pasión acaba convirtiéndose en profesión, trabajando cada uno por su cuenta para editoriales y empresas de diseño y comunicación; lo cual hace posible su participación en proyectos que abarcan desde el cómic, el diseño web, la animación, libros de texto, decoración de espacios y muchos proyectos más de temáticas tan apasionantes como la educación medioambiental, la alimentación y la salud, y el humor entre muchas otras.

¿Qué libro y autor marcó vuestra infancia?

ALBERTO: El 35 de mayo de Erich Kästner. Y, claro, el tándem inseparable de Goscinny con el ilustrador Sempé en El pequeño Nicolás . También El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde, de Robert Louis Stevenson.

ÁLVARO: La serie Alfred Hitchcok y los tres investigadores, que seguro que si la releo ahora me parece un espanto, pero yo la tengo mucho cariño; es lo primero que devoré en la infancia junto a los Superlópez. La semana más larga de Superlópez me deslumbró: yo quería contar historias como esas y hacer reír.

MIGUEL: Pues no fue uno solo, desde luego. El descubrimiento de los cómics fue un importante incentivo para engancharme a leer. Al principio, la revista Pulgarcito (con los personajes de Ibáñez, Raf, Vázquez y demás), y más tarde cualquier tipo de tebeo. En literatura infantil recuerdo muy intensamente las historias de Roal Dahl y Gianni Rodari, Las aventuras de la Mano Negra, de Hans Jürgen Press y más tarde La isla del Tesoro, de Stevenson, que me apasionó. Había una edición de Don Quijote de la Mancha, con el texto original de Cervantes (no adaptado para niños) en formato muy grande, ilustrado por José Segrelles, que yo miraba y remiraba con absoluta fascinación antes de leer de forma fluida, a la espera de poder entender lo que relataba aquel libraco. Detalles así creo que son la perdición de adultos que no pueden parar de leer.

¿Cuándo empezasteis a escribir?

ALBERTO: En la adolescencia, inventando historias en cómic.

ÁLVARO: Dibujar y escribir siempre han ido de la mano, nunca mejor dicho. El dibujo era un instrumento más para escribir una historia, y mis primeros cómics son de cuando tenía ocho años y creé junto a mi mejor amigo en el cole una revista fotocopiada que vendíamos en el patio: ¡estábamos haciendo un fanzine y no lo sabíamos! Una vez entrado en la adolescencia, sentí la necesidad de rellenar cuadernos sin apoyarme en los monigotes.

MIGUEL: En el primer curso de EGB, como todos los de mi generación. En cuanto pude usar una antigua Underwood de mi padre (oficinista, no escritor), a eso de los 9 años, ya pasaba buenas tardes escribiendo, y en mi caso dibujando, Historia de una patata frita o Los Chispis contraatacan, (dos de mis primeras obras no publicadas de mi infancia). Me parecía que tenían más caché escribiéndolas a máquina. A nivel profesional, me he desarrollado realmente como ilustrador. Creo que la particularidad de las personas dedicadas a la creación no radica en cuándo empezaron a hacerlo, sino en que no dejaron de hacerlo después de la infancia. “Todos los niños nacen artistas…”.

¿Cómo publicasteis vuestro primer libro?

ALBERTO: Recurriendo a la autoedición, cuando el crowdfunding era algo aún por aparecer.

ÁLVARO: Mi primera participación en un libro fue como ilustrador, a los veinte años, ilustrando un relato de Carmen Posadas en una antología de cuentos. Más tarde vinieron más libros infantiles ilustrados por mí , pero mi primer libro como autor ha sido Lechuza Detective. El origen junto a Alberto y Miguel.

MIGUEL: Los primeros libros en los que pude ver mis dibujos publicados fueron de texto o técnicos educativos. Busqué el encargo desde el primer momento después de mi formación artística. Realicé un portafolio de imágenes y lo hice circular entre agencias publicitarias y todo tipo de medios. En principio no me dirigí a editores al uso. Uno de los primeros libros en los que colaboré y que recuerdo con cariño, aunque pueda parecer mentira, era un Manual de formación para pequeños empresarios, en el que aporté metáforas visuales y dibujos con bastante gracia que hacían los textos más digeribles y amenos. Fue mi primer orgullo profesional y un reto como ilustrador primerizo.

Lechuza Detective 3

¿Cuál es vuestra librería de referencia? 

ALBERTO: Panta Rhei, porque ahí encuentro libros sobre arte gráfico que no puedo conseguir en otras librerías, por su atención, su ubicación y sus expos periódicas.

ÁLVARO: La librería Lé. Vivo cerca y me encanta darme un paseo todas las semanas hasta allí. Siempre vuelvo con un libro que no tenía pensado comprar…

MIGUEL: En Madrid, que es donde vivo, alabo librerías como Panta Rhei o La Central.

¿Cuál es el último libro que habéis comprado?

ALBERTO: La Doma del Buey, del maestro zen Kakuan.

ÁLVARO: Aunque por supuesto terminas siendo tú mismo, de David Lipsky, editorial Pálido Fuego.

MIGUEL: No compro todos los libros que leo. Acudo mucho, muchísimo a mi biblioteca municipal. De lo último que he escogido para leer y que he terminado muy satisfactoriamente: El mejor de los mundos, de Quim Monzó; Cómo explicar física cuántica con un gato zombi, de varios autores; Una historia en dos ciudades, de Dickens; y Fundación, de Asimov. Y entre mis últimas compras: Contra Raúl, de Raúl; Una historia, de Gipi; y Marcelín, de Sempé.

¿Qué tipo de libros preferís leer? ¿Hay algún género que os guste especialmente?

ALBERTO: Será porque soy dibujante que tiro más de comic que de literatura. Consumo mucho libro de medicina, gastronomía y filosofía oriental.

ÁLVARO: Leo de todo, pero sobre todo novelas (por supuesto también “gráficas”) y relatos. Cada cierto tiempo el cuerpo me pide leer novela negra. El inspector John Rebus es mi favorito.

MIGUEL: De ficción, lo que me echen. Libros que me aporten situaciones y conflictos estimulantes; que me dejen la cabeza del revés un buen tiempo. Valoro mucho una prosa fluida y bien construida, pero si el tema no me engancha no sigo leyendo. Leo mucho cómic, como apasionado de este medio de comunicación, mucho libro ilustrado, por cuestiones también de interés profesional, y me encanta la literatura clásica. En cuanto a géneros, varío mucho. Creo que lo que podría estar leyendo constantemente es ciencia ficción, sobre todo la que roza lo filosófico. Adoro la comedia bien hecha (Woody Allen, Coll, Chúmez, Azcona…). Me hace gracia la novela negra y de vez en cuando me descontamino con poesía.

¿Qué opináis de las lecturas recomendadas en colegios e institutos?

ALBERTO: Es algo imprescindible para abrir nuevas puertas a los chavales. A mí me sirvió para conocer a autores como Hermann Hesse. Su obra Siddharta me fue de gran ayuda.

ÁLVARO: Que son indispensables, como lo es que el profe recomiende un libro que divierta y enganche a los alumnos. La lectura es un derecho, no una obligación.

MIGUEL: Entiendo el interés de los centros educativos para motivar a la lectura, pero elegir las obras que todos los alumnos y alumnas deben leer me parece un tema delicado. Creo que cada cual tiene sus preferencias y gustos como lector. Intentar encontrar un libro que satisfaga en general es imposible. Si la lectura es impuesta y no disfrutada puede que se desanime en vez de incentivar a seguir leyendo. Por un lado, hay aspectos positivos en que los pequeños lectores trabajen con el mismo texto en clase, para analizar y debatir, pero deberían ser cortos o de valores muy evidentes. Sobre todo que les diviertan mucho. Si no es así, sería preferible que cada alumno escogiera su propia lectura y contara a sus compañeros de clase las excelencias de lo que ha leído y por qué le ha cautivado.

Lechuza Detective (fragmento)

¿Habéis hecho encuentros con lectores en colegios e institutos? ¿Qué os ha parecido la experiencia?

ALBERTO: Creo que para un autor es lo más. Te permite encontrarte con tus lectores y conocer su opinión sobre lo que haces de primera mano. También cómo lo valoran los profesores. El público infantil es el mejor que te puedes echar a la cara, por su entrega y su sinceridad.

ÁLVARO: Sí, afortunadamente un montón. Es lo mejor de escribir y dibujar libros: el contacto con los lectores. El público de Lechuza Detective tiene ocho, nueve y diez años, y no sabe mentir: si no le gusta te lo hace saber, pero como le guste…, como le guste es el mejor público del mundo. El recibimiento que está teniendo Lechuza Detective en los coles nos está dejando asombrados. Estar con los lectores es la mejor gasolina para seguir escribiendo libros, sin duda.

MIGUEL: Sí. Me parece una experiencia increíble. Como creador, el contacto con los lectores es de muchísimo valor. Puedo analizar qué gusta de mi obra y por qué. Son claves importantes para seguir creando. Después de meses “currando en mi mazmorra”, compartir un rato con los entusiasmados receptores del trabajo anima mucho. Para los alumnos, romper la distancia entre la obra que han digerido y el autor también es muy importante. No me veo muy alejado de ellos en cuanto a intereses, ni al ánimo de crear que deben conservar, por eso les motivo no solo a disfrutar de la lectura, sino a contar sus propias historias, a ser curiosos, a seguir jugando en terrenos creativos. Personalmente aprendo mucho de los niños y niñas.

¿Qué es lo más difícil de escribir para niños y jóvenes?

ALBERTO: Conseguir conectar con ellos, hablar su propio idioma.

ÁLVARO: Quizás lo que he dicho antes: les tienes que enganchar. Si no les gustan las primeras páginas no te dan la oportunidad de seguir leyendo. Aunque supongo que esto también pasa con los lectores más adultos, ¿no?

MIGUEL: En cuestión de temas, creo que puedo intuir cuales son sus gustos. A pesar de las modas, los intereses no varían tanto. Se trata siempre de provocar emociones que lleven a los lectores a través de una historia. Suelo consumir obras infantiles, tanto libros como series de animación y alguna que otra película. A la hora de imaginar qué puede gustar a los lectores, pienso en qué me gusta a mí. Creo que lo más difícil es adecuarse a su forma de percibir y a su sensibilidad. La edad sí hace bastante mella en los adultos, en todos los sentidos.

¿Cuáles son vuestros autores favoritos?

ALBERTO: En literatura: Sándor Márai, Guy de Maupassant, Roal Dahl… En cómic: Gallardo, Blutch, Miguelanxo Prado, el gran Tardi…

ÁLVARO: Más que escritor o ilustrador, me considero lector, y cuanto más leo más me doy cuenta de todo lo que me falta por leer… Chateaubriand, Dostoievski, Salinger, Foster Wallace, Bolaño, Houellebecq, podrían encabezar la lista. Pero también Goscinny, Lauzier, Carlos Giménez, Jan, Joann Sfar o Gallardo y Mediavilla. Incluso, ahora que ha estado tan en entredicho el Nobel de Dylan, Lou Reed, Rafael Berrio, Javier Krahe y Josele Santiago. Literatura, tebeos y canciones: todo me ha influido de una manera u otra para intentar contar bien una historia.

MIGUEL: Tengo demasiados como para nombrarlos a todos. Algunos entre los escritores: Pessoa, Eduardo Mendoza, Rafael Azcona, Philip K. Dick, Alan Moore, Grant Morrison. Y, por decir algunos dibujantes: Mattotti, Júlia Sardà, Keko, Dave McKean, Santiago Sequeiros…

¿Qué opináis del estado de la literatura infantil y juvenil en España?

ALBERTO: Creo está saturada de productos que aportan poco.

ÁLVARO: Bueno, no tengo una opinión demasiado formada. Desde luego hay un montón de autores e ilustradores con mucho talento, eso está claro. Quizás se publican demasiadas novedades cada poco tiempo y el “mercado” es incapaz de absorberlas. Pero creo que eso pasa también en toda la literatura, y en todos los productos de consumo en general: a la “mano invisible” de Adam Smith no le da tiempo material de coger tanto producto como se le ofrece…

MIGUEL: Creo que se publica mucho, pero no se lee tanto. Hay muchos y variados títulos publicados, pero parece que compiten, sobre todo en términos de “novedades”. Muchos libros no salen exitosos en ventas y serán relegados, a pesar de su evidente valor. Hay demasiados “súper ventas” que lo son gracias a la comercialización, no por su calidad. También percibo que una parte de la literatura infantil se genera a partir de otros productos de consumo masivo. Hay bastantes tendencias y modas muy extendidas que no son realmente interesantes. En España también echo de menos una industria propia en vez de tantos productos importados. Faltan más obras con carácter y entidad personal. Aunque, si buscas bien, siempre encuentras verdaderos tesoros.

Los frikijuegos de Lechuza Detective

¿Preferís leer en papel o en digital?

ALBERTO: Sin duda en papel.

ÁLVARO: Papel, sin duda. Soy un antiguo.

MIGUEL: No tengo ereader ni tablet, y en el ordenador es bastante rollo leer, después de tantas horas de trabajo digital. Con lo único con lo que hago una excepción es la prensa digital, todo lo demás lo consumo en papel. Tengo amor a los libros como objetos en sí. Me encanta el tacto del papel y pasar las páginas “digitalmente”.

Recomendadnos una película y una serie que hayáis visto últimamente.

ALBERTO: En cine, Hunt for the Wilderpeople. Series: Strange Things, Malcom y Gumball.

ÁLVARO: The Arrival, una peli de palíndromos y marcianos que me ha encantado. Y las dos temporadas de El Club de la comedia de Ignatius Farray.

MIGUEL: Una de las últimas películas que me dejó pensando varios días es Langosta de Yorgos Lanthimos. Ojo, no es para todos los gustos. De consumo fácil y una delicia en animación para todos los públicos, recomiendo Ernest y Célestine, de Stéphane Aubier. Y en cuanto a series, me encantó Happy Valley, un western moderno anglosajón. Y últimamente me estoy riendo bastante con Rick y Morty, animación de Adult Swim bastante gamberra.

Contadnos en tres líneas de qué trata el nuevo volumen de Lechuza Detective. La amenaza payasa.

ÁLVARO: Se acerca el Carnaval. Después de tres intensas aventuras, Carla no encuentra casos a la altura de Lechuza Detective. Descubrir quien roba los bocadillos en el recreo ya no le motiva: ella lo que quiere es salvar el mundo, que para eso es superheroína… Sin embargo su amigo César Ulises no piensa lo mismo. La última aventura (El inquietante caso del huevo roto) se la perdió y está como loco por ver a Lechuza Detective entrar de nuevo en acción. Por si esto fuera poco, el inminente estreno de la primera película de Detective Misterio, su personaje de cómic favorito, tiene a Ratón más inquieto que al conde Drácula en el dentista. ¡Se muere de ganas de verla! Todo parece más o menos aburrido hasta que llega al colegio un nuevo y original profesor que pondrá patas arriba el Charles Chaplin. Poco después, como si una cosa llevase a la otra, la ciudad se precipitará en un carrusel de caos y locura con la aparición de un supervillano adicto a las bromas pesadas. Carla, al fin, no tendrá más remedio que sacar el traje de Lechuza Detective de su armario…

Lechuza Detective 4: La Amenaza Payasa

Lechuza Detective

1 comentario en “El cuestionario: Equipo Lechuza”

  1. Quería comunicar que mi hijo Samuel , leyó por sí mismo, “La lechuza Detective, El Origen”, recién cumplidos los siete años, se apasionò con las primeras páginas y no dejó de leer hasta que lo terminó. Fue su primer libro leído desde la primera letra hasta la última por sí mismo. Tanto le gustó, que en esta última navidad, le regalaron el segundo, “Operación Petroglifo”, que tuvo el mismo resultado, enganchado a la historia desde el primer momento. El tercero, se lo compró él mismo con sus ahorros, lo devoró igual que los demás y está a la espera de comprarse “La amenaza payasa”, porque en casa, le quedaban otros libros sin leer y cuando los termine, comprará el cuarto de la “lechuza”, Está deseando que lleguen sus vacaciones de verano para disfrutar de su libro junto con sus madres, que leen bastante, sobretodo en vacaciones .
    Decirle, que en casa esperamos con ilusión todas esas aventuras que están por venir con nuestra superheroína , ya que sus historias e ilustraciones, gustan a grandes y pequeños.
    Seguimos releyendo los libros de vez en cuando , solo queríamos darles las gracias por haber sido sus historias las que han provocado que nuestro hijo Samuel tenga la curiosidad de leer nuevas aventuras en libros que escoge èl mismo

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