La biblioteca pública

Neil Gaiman BibliotecasLa familia, la escuela, la librería y la biblioteca pública son las cuatro patas que sostienen una formación lectora ideal. A los centros educativos les corresponde la responsabilidad de mediar con los otros tres agentes para sumar esfuerzos, orientar y coordinar actuaciones con la intención de que los alumnos lleguen a adquirir el hábito de la lectura.

Avalada por años y años de dedicación apasionada, la bibliotecaria Mercè Escardó habla de la biblioteca pública como un espacio de convivencia. Con mucho fundamento, porque tal vez no exista otro ámbito público en el que se produzca un mayor encuentro entre personas de edades, condición social e intereses tan diversos como el que se desarrolla en las bibliotecas. Y, sin embargo, entre escuela y biblioteca pública, pese a compartir objetivos, existe una gran distancia que es urgente salvar. A tender puentes entre una y otra institución se dirige esta última propuesta.

La fecha del 24 de octubre debería aparecer destacada dentro del calendario escolar. En esa jornada se celebra desde 1997 el Día de la Biblioteca, una ocasión propicia para desarrollar las más variadas actividades en nuestras bibliotecas escolares: encuentros con autores, sesiones de cuentos, recitales de poesía, exposiciones… Ocasión también para acercarse a la biblioteca pública del pueblo o del barrio, para descubrirla o para conocerla un poco mejor.

Día de la Biblioteca 2016 (pregón y cartel)Como cualquier otra actividad escolar, esta no debería estar sujeta a la improvisación o la rutina. Además de concertar la visita con la necesaria antelación, es preciso coordinar con el personal de la biblioteca las condiciones en que se va a realizar. A partir del número y la edad de los escolares, se diseñarán los contenidos que habrá de incluir: recorrido por las instalaciones, información sobre el horario de apertura, fondos de que dispone y su organización, la condición de socio —cómo obtener el carné, derechos y obligaciones—, normas de utilización de los servicios, etc.

Para que la visita resulte atractiva tendrá que incluir alguna actividad que implique el manejo de documentos; por ejemplo, un juego de pistas que requiera la localización de un dato que aparece en un libro determinado, para lo que será necesario utilizar la Clasificación Decimal Universal o la organización de libros de lectura por edades y géneros.

Si los alumnos son de Infantil o Primaria, es muy recomendable que alguna persona de la biblioteca les cuente un cuento o les lea un álbum ilustrado escogido. Y, en cualquier caso, que los alumnos dispongan de un tiempo para la lectura en silencio de los materiales que libremente elijan.

La actividad no debería acabar con el final de la visita. De nuevo en clase, conviene alentar a todos los estudiantes a que se hagan socios de la biblioteca y a que utilicen periódicamente sus servicios. Además, podemos aprovechar las reuniones del colegio y las entrevistas con las familias para animar a los padres a sacarse también ellos el carné; y a convertir las tardes de biblioteca en un hábito de la familia, bien para un rato de lectura, para asistir a un taller o una sesión de cuentos, o para tomar libros en préstamo.

Dependiendo del tiempo, los medios y la disposición de los profesores y los bibliotecarios, es posible ir más allá y establecer una colaboración más completa que incluya otras actividades como el intercambio de fondos, la organización de actividades conjuntas, la planificación de visitas periódicas o la programación de sesiones de formación de usuarios.

Lecturas relacionadas

  • Balzola, Asun: Guillermo, ratón de biblioteca. Madrid: Anaya, 2004.
  • Escardó, Mercè: La biblioteca, un espacio de convivencia. Madrid: Anaya, 2003.

Enlaces

(Fragmento extraído de Estrategias de animación a la lectura, un material elaborado por Diego Gutiérrez Del Valle, Paciano Merino Merino y José Luis Polanco Alonso)

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